Instituto de Desarrollo Regional

Martes, 10 Agosto 2010 11:44

Una novela portuaria

Concepción del Uruguay

 La puesta en marcha de la zona franca generó una polémica sobre el futuro de la terminal; desconfianza gremial

Una novela portuaria
El puerto casi desierto, imagen habitual en los últimos años Foto: EL DIA DE CONCEPCION DEL URUGUAY

 

A veces hasta las que parecen buenas noticias generan problemas. En Concepción del Uruguay, Entre Ríos, el anuncio del cambio de concesionarios de la zona franca, que a casi 100 años de su nacimiento funcionará por primera vez, generó un terremoto sobre el futuro del puerto de la ciudad.

Buena parte de la confusión parece haberse originado en la conferencia de prensa en la que se presentó a la empresa International Star, que desde el 30 de septiembre operará la zona franca.

En la oportunidad, Armando Sellín, representante de ésta, estuvo acompañado por Guillermo Zuidwijk, manager de Zuidnet, firma que según informaron los medios locales, trabajará de modo complementario con International Star en el aspecto portuario (Sellín dijo a La Nacion: "No tenemos relación con ellos. Si pudiera manejar el puerto, lo haría, pero nadie me convocó para eso. Me interesaría, pero por lo que tengo entendido ni siquiera se puede concesionar").

Al mismo tiempo, el senador provincial Carlos Schepens (Frente para la Victoria), dijo que luego de la puesta en marcha de la zona primaria, se apunta a planificar "el crecimiento a futuro en la interrelación con el trabajo portuario y el transporte multimodal", que el Estado puede "reconsiderar su rol como socio estratégico" del sector privado y que junto con el titular del Instituto Zona Franca, Román Tófalo, tratarán de ayudar "por todos los medios" a que la explotación sea rentable porque "es una empresa difícil y onerosa", por lo que abrirán "todas las puertas necesarias". Luego, en declaraciones a la radio LT 11, comentó que está trabajando para "reflotar el tema de los contenedores" y que para ello se negocia "la contratación de un barco grúa propio para poder trabajar".

El combo despertó suspicacias en los representantes gremiales. Oscar Muntes, secretario general de ATE, denunció maniobras para privatizar el puerto. "Nos preocupa que hablen de la importancia de reducir costos en personal y achicar estructuras, que no tomen como prioridad el dragado. Hoy el puerto no opera, tiene una deuda previsional importante y está en una situación difícil cuando fue el más importante sobre el río Uruguay", dijo.

Schepens atribuyó todo a una gran confusión. Contó que para hacer el dragado se debe llamar a una licitación por ser un río binacional, que además "pidieron un estudio de impacto ambiental" (idea que al senador no le parece necesaria), y que como el procedimiento completo llevará alrededor de dos años, "en el mientras tanto", contactó a una empresa que opera con contenedores con el puerto de Montevideo y que el año pasado movió 40.000 toneladas de madera y arroz.

"La mayoría de los barcos que se cargan aquí, aún en la época de gloria del puerto, completan su carga en Montevideo. No hay forma de desarrollar una margen sin la otra", dijo antes de comentar que prepara para este mes la realización de una jornada argentino-uruguaya para refundar el Comité Hidrovía Río Uruguay.

Según el senador peronista, el puerto es público y es un "disparate" hablar de intentos de privatización. Schepens, hombre ligado estrechamente a las cooperativas arroceras de la zona, atribuyó la caída en desgracia de la terminal portuaria con la falta de dragado del río.

El auge más importante del puerto se dio a finales de la década del 90. Entonces, figuraba entre los puertos más importantes del interior, después de Rosario, por movimiento y volumen de operaciones. En 1997 llegaron 72 barcos; al año siguiente empezó a registrarse la caída: 65, que se redujeron a sólo 23 en 1999 y prácticamente desaparecieron en la actualidad.

Hay un dato que no es menor, de los 23 pies de calado de aquellos años, hoy, según Schepens, no debe haber más de 16 o 18. Desde entonces, el reclamo por el dragado ha sobrevivido a los distintos signos políticos en los gobiernos sin demasiado éxito.

El 26 de mayo último, Schepens, participaría junto con el gobernador de Entre Ríos, Sergio Urribarri, de una reunión con el ministro de Planificación, Julio De Vido, para tratar específicamente ese asunto. Pero el encuentro nunca se concretó.

Por ahora, lo único seguro parece ser la puesta en marcha de la zona franca, aunque como explicaron en International Star, mientras terminan de poner a punto las instalaciones que tienen en el Parque Industrial (en rigor construir, porque no hay actualmente infraestructura alguna), pedirán autorización al Ministerio de Economía para usar alguno de "los galpones abandonados" del puerto.

Florencia Carbone
LA NACION

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